Charles Schneider dio nuevo ímpetu al vidrio como forma artística en el periodo art decó. Si su producción no es tan famosa como la de René Lalique, más onírica, la de Schneider demuestra mayor sentido de la abstracción (a la vez que una simplificación de los ricos motivos naturalistas que marcaron al precedente art nouveau) mientras enriquece la paleta con llamativos colores, con una empresa que duró apenas quince años (1918-1933).

A partir de 1919, Charles Schneider mantuvo estrictamente separadas las dos marcas de su empresa. La más artística, variada e inventiva (y supervisada muy de cerca en cada paso por el maestro), firmada Schneider, le procuró fama de innovador mientras que la marca más económica (y más predecible, pues era básicamente de vidrio en diferentes capas tallado al ácido), firmada Le Verre Français, le garantizaba un cierto nivel de ventas.

 

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Después de 1923, Schneider volvió a los orígenes del vidrio chino en su serie Jade. El vidrio nació en China para replicar las cualidades del jade, la piedra más preciosa en el Reino de Enmedio. Schneider demostró lo bien que podía volver a los orígenes y mezclar polvos de colores para producir las combinaciones más sorprendentes y estéticas. Sus vidrios brillaron casi como piedras preciosas. Schneider dio ejemplo de lo que podía ser el vidrio artístico en los locos años 20. Visto el éxito, la serie Jade jugó un papel mayor en su producción. Desde 1923 hasta 1928 creó 348 formas en tonos tan diferentes que es imposible discernir el número de combinaciones. En este sentido, las obras se pueden considerar únicas, aunque producidas en un medio industrial.

Schneider, como Marinot, también sabía como jugar con el peligro, en este caso, las burbujas. El enemigo del vidrio de categoría puede ser un compañero gamberro que se ha vuelto prudente. Las burbujas quedan frecuentemente atrapadas en gruesas paredes con la impresión resultante de un material basto.

Schneider, después de un inmerecido olvido, comenzó, con la exposición en Dusseldorf en 1981, a recuperar su lugar entre los grandes artísticas vidrieros del siglo XX, como puede verse en numerosas exposiciones y museos de todo el mundo.

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